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Sunday, October 07, 2007

El abogado.

He recibido un breve poema por email, sobre la labor del abogado.
Como soy abogada, no solamente lo interpreté, y sonreía mientras lo leía, sino que uno se termina dando cuanta que es bastante cierto lo que allí se dice.
La abogacía es una profesión bastante desmerecida por aquellos que, creyendo que no necesitan el consejo primero meten la pata y después esperan que uno sea mago para sacarlos del tremendo pozo legal en el que cayeron.

Aquí les va, no tiene desperdicio:

Yo soy el abogado.

El que todas las mañanas va recorriendo Juzgados,
y anda a los apurones por ese escrito con cargo.
El que soporta la espera, el que se banca los paros,
y debe poner la cara justificando el atraso.
El que abre el escritorio y sale a ganarse el mango,
porque se vienen las cuentas y todo sigue ¨a despacho¨.
El que no tiene licencias, ni salarios, ni aguinaldo,
y debe pelearla duro porque se cobra salteado.

Yo soy el abogado.

Muchas veces de pleitero, injustamente acusado.
Al que todos lo consultan cuando se ven apurados,
en la calle, en el cine, y en la cola del mercado,
y al que nadie le pregunta ¿doctor, se le debe algo?.

Yo soy el abogado.

El que tantas veces pone su paciencia de artesano
para llegar al final con deudor insolventado.
El de cedulas y oficios, a pulmón diligenciados.
El que debe tolerar el sistema colapsado,
las nuevas disposiciones de Rentas y de Catastro,
los timbrados del Registro y el humor del funcionario.

Yo soy el Abogado.

El que hace de estratega, de confesor, y de malo,
de mediador y de amigo, de psicólogo y de hermano.
El que sale a cara o cruz, con niebla o lluvia viajando,
porque justo le fijaron una audiencia bien temprano.
El que se muerde los labios porque el testigo ha faltado,
El que sufre taquicardia mientras va leyendo el fallo.
Del mostrador, para acá. Del pasillo, quede claro.
El que recorre Juzgados, durante meses y años.
A mucha honra señor, yo soy, el abogado.


Hay una sola cosa que dá para comentar. El texto dice que la gente le pregunta en todos lados y nadie dice siquiera "le debo algo?".
Han notado, queridos colegas que al resto de los profesionales (los médicos, por ejemplo), el paciente luego de la consulta le pregunta "cuánto le debo, doctor?".
O sea, ya parten de la base que se le debe algo.
Al abogado justamente se le dice en otra forma, como preguntando si por esa pavada, esas dos palabras, se le podría deber alguna cosa.

Hay diferencia entre "le debo algo, doctor?" o "cuánto le debo, doctor?".

3 comments:

Rayza said...

Muy cierto querida compañera, los abogados son un mar de conocimiento con un milimetro de profunidad. Mi hermana tambien se desenvuelve en ese humilde cargo (ja como si su ego fuera tan pequeño...) y lo he vivido en carne propia.

En mi caso yo le digo a mi hermana: "y pretendes cobrarme? Mandas huevo!!"

Anonymous said...

te quejas de lo desagradecida q es la gente pero no citas al autor del poema...

Anonymous said...

linda poesia sobre el abogado