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Thursday, October 11, 2007

Volverse Viejo en Argentina.

Hoy comencé temprano a la mañana. Tuve una audiencia, si bien sencilla, con un clima un poco tenso, y para colmo, a la salida llovía.
Si bien caminar bajo la lluvia me encanta, no me gusta tanto cuando llevo cartera, carpetas, y zapatos en lugar de zapatillas.
Parte del recorrido implicaba pasar por la puerta del Banco Ciudad, donde siempre hubo indigentes durmiendo, pero ahora la cosa se puso peor: Familias enteras, criaturas que no tendrían más de dos años estaban en el frío, los cartones, la suciedad.
Tal vez estaba especialmente sensible hoy, (porque uno se va insensibilizando con el correr del tiempo ante estas cosas que ve todos los días), pero es terrorífico que en la propia puerta del Banco Ciudad ocurra esto y nadie venga a sacar a los indigentes y llevarlos a uno de los pocos (pero existentes) albergues de la Capital.
Esa gente había dormido allí toda la noche.

En eso estaba cuando al pasar por la puerta de Tribunales veo un grupo de (10?) jubilados, con sus respectivos paraguas y un camión, reclamando por sus ahorros.
Toda gente grande, que por ser pocos, pasivos y no cortar la calle deliberadamente, nadie les daba bolilla. (foto)

En efecto, la gente pasaba, acostumbrada ya a estas cosas en Tribunales, sin que se les moviera siquiera un pelo de la cabeza.
La elocución terminó con el Himno Nacional, tocado a todos volumen, a través de los altoparlantes ubicados en el camión.

La foto la tomé justo cuando empezaban a tocar el Himno... vemos que la gente tampoco se inmutó con eso. Perdón por la mala calidad, la tomé con el celular y deja mucho que desear.

Verlos reclamar bajo la lluvia, me recordó a mi abuelo, quien compraba y pegaba en su libreta de ahorros las estampillas una a una, mes a mes (nadie se lo descontaba, iba él a comprarlas!) en la esperanza de tener una buena jubilación algún día, cuando las fuerzas lo abandonaran, o en su caso dejarle a mi abuela una pensión digna.
Ni lo uno ni lo otro ocurrió, naturalmente.

Recuerdo un chiste que salió en La Nación hace rato (en la época donde se anunció que los afilados a las AFJP´s iban a poder pasarse de nuevo al Estado), donde dos señores que caminaban por la calle venían charlando y uno le preguntaba al otro:
- Qué conviene más, pasarse al Estado o permanecer en la AFJP?
El otro le contesta:
- En la Argentina? No volverse viejo!

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